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Manuscritos...

Códices (Beatos), Biblias y Otros Libros:

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os manuscritos son libros antiguos, escritos a mano y anteriores a la creación de la imprenta. Pertenecen a este grupo: los Códices (Beatos), Biblias, Libros de Horas, Salterios, Evangeliarios, Menologios o Santorales, etc.
Los primeros manuscritos se escribieron a partir del siglo VIII, en pleno periodo prerrománico; una de las mejores obras de este siglo es el Evangeliario de Godercalao o de Carlomagno, realizado en la Escuela Palatina de Aquisgrán entre 781 y 783. Otras escuelas importantes fueron las de: Metz, Reichenau, Montecassino, Loira, Reims, París, Poitiers, Saint-Denis y Silos.

Al principio, los libros eran de gran tamaño, pesados y de difícil manejo, y estaban en propiedad de los monasterios, las iglesias y los reyes.
A partir del siglo XI y XII, y como consecuencia del aumento de riqueza en la nobleza y la secularización del clero, se producirá un aumento en la demanda de libros más pequeños para uso personal, como: Breviarios, Misales, Libros de Coro, Libros de Horas y las Hagiografías resumidas (historia de la vida de los Santos); pero no por ello se dejan de producir los libros de mayor tamaño como los Beatos.

Los Manuscritos están escritos en latín, con distintos tipos de letra, como la minúscula visigótica y la carolina (carolingia), aunque más adelante se utilizarán las lenguas vernáculas. La mayoría de los temas tratados son de tipo litúrgico, sin embargo, también existen códices de carácter político y de medicina. Por lo general, todos ellos, grandes o pequeños, están decorados con dibujos de fuerte colorido.


  Los códices son libros copiados a mano sobre pergamino, formados por hojas rectangulares dobladas por la mitad y metidas unas dentro de otras, cosidas por su doblez y cubiertas por tapas. Estas tapas suelen estar realizadas en oro repujado y resaltadas con piedras preciosas.
Los códices fueron elaborados en el Scriptorium (taller de libros) de los monasterios, por los monjes, gente letrada y preparada para tal menester, así como también en las escuelas catedralicias.

Las miniaturas. Al faltar los índices en los códices, los copistas emplearon un sistema rápido de búsqueda: la iluminación, que consistía en colocar en la parte inicial de los párrafos, dibujos coloreados que representaban el tema de ese texto. La mayoría de los códices han sido decorados con estos dibujos o miniaturas (documento gráfico del texto que acompañan). Se suele asociar el vocablo miniatura con la palabra minio, pigmento base que se usaba para confeccionar los dibujos y letras capitales de los códices.
Las miniaturas son dibujos sencillos, de gran expresividad y dramatismo. Carecen de perspectiva, colocando las figuras escalonadamente para que se vean todas. Los colores empleados son fuertes y de gran intensidad. Los edificios no suelen dibujarse enteros sino una parte de ellos que simbolice a todo el conjunto (altar = templo).
El miniaturista no da importancia al cuerpo humano, que suele tapar con voluminosos ropajes, pero sí pone énfasis en los ojos, que dibuja más grandes para producir mayor tensión espiritual a las figuras. Algunas veces, estas figuras se representan en la hoja del códice sin ningún fondo y sin enmarcar, pero lo más frecuente es dibujarlas sobe un paisaje idílico dividido en varias fajas de diferentes colores.
Los temas utilizados son religiosos (escenas del Antiguo y Nuevo Testamento), sobresaliendo el miniaturista Magius, autor del Beato Morgan y del Beato de Tábara. Hay que destacar también entre los grandes maestros miniaturistas a: Emeterio, Senior y Eude.
Magius dibujo unas escenas que más tarde fueron tomadas como modelo por otros artistas para sus Beatos. Entre los temas más empleados están: el Arca de Noé (dividida en varios pisos con diferentes parejas de animales, Noé con su familia y la paloma que le trae la rama de olivo), también las 7 Iglesias de Asia, la Aparición del Cordero a los Justos, escenas de los Apóstoles, el Cordero rodeado por el Tetramorfos, y la Jerusalén celestial con sus 12 puertas de arcos de herradura (con los nombres de las tribus de Israel), entre otros.
(Ver Pintura y Grafismo).

En España hay que destacar los Beatos, copias maestras del Beato de Liébana (siglo VIII), realizado por Beatus, abad del Monasterio de San Martín de Turieno (hoy San Toribio), en el valle de Liébana (Cantabria), que reunió y estudio un conjunto de comentarios sobre el Apocalipsis de dos padres africanos: Primario y Ticonio, y otros de Apringio de Beja (siglos V y VI).
Con toda esta información elaboró sus famosos Comentarios al Apocalipsis de San Juan. La finalidad de la obra de Beatus era la de luchar contra la herejía del Adopcionismo, que afirmaba que Cristo, en cuanto hombre, era hijo de Dios, no por naturaleza, sino por adopción; esta creencia era defendida por Elipando, obispo de Toledo. Los Comentarios de Beatus tuvieron gran repercusión e influencia en España y en Europa occidental, elaborándose numerosas copias que serán conocidas a partir de entonces como BEATOS.
Actualmente se conservan 27 Beatos, de los cuales sólo tres carecen de miniaturas. El mayor interés de estos códices no está en los textos, muy repetidos entre ellos, sino en sus excelentes miniaturas.

Beatos
Prerrománicos:

- El Beato de Tábara (siglo X) es un códice, copia del de Liébana, de 166 folios, escrito en letra visigótica a dos columnas. Mide 365 x 255 mm. Se cree que se le añadieron dos folios procedentes de otro Beato: el del Monasterio de San Salvador de Tábara de donde toma su nombre.
Sólo existen 8 miniaturas del centenar que poseía. La más famosa y conocida es la Torre de Tábara en la que están representados: el scriptorium del Monasterio de San Salvador, los calígrafos y los miniaturistas (Senior, Emeterio y un ayudante).
Comenzó la obra el maestro Magius, pero al fallecer éste, se hizo cargo de ella su discípulo Emeterio y la monja Eude. Una forma de distinguir las miniaturas de cada maestro es fijándose en los ojos de las figuras; mientras Magius dibuja las pupilas en el centro, su discípulo Emeterio las dibuja en la línea superior del ojo.
Actualmente, el Beato de Tábara se encuentra en el Archivo Nacional de Madrid.

- El Beato de Gerona (970) también es una copia del Beato de Liébana, fue realizado por el monje Emeterio y la monja Eude. Contiene 568 folios escritos a dos columnas, en letra visigótica y con encuadernación en piel estezada (piel curtida en seco).
Fue donado a la
Catedral de Girona en 1078. Se cree que su origen es leonés y que posiblemente se llevó a cabo en el Monasterio de Tábara.
Es el Beato que más ilustraciones tiene: 114 miniaturas. Algunas de ellas ocupan toda una página e incluso otras, doble página. Los miniaturistas utilizaron colores fuertes, destacando: el rojo, naranja, verde brillante, azul y amarillo limón.

- Otros Beatos prerrománicos importantes son: el Beato San Miguel o Beato Morgan, en la Biblioteca Morgan de Nueva York, el
Beato de la Seu d'Urgell, en el Museo Diocesano de Urgel, y el Beato de Valcavado, en la Biblioteca de la Universidad de Valladolid. Todos ellos del siglo X.

Beatos
Románicos:

- El Beato de Turín (siglo XII) es un códice copiado, teniendo como modelo al Beato de Gerona. Su tamaño es de 360 x 275 mm. Está escrito en pergamino a dos columnas con letra carolina de gran calidad. Consta de 214 folios, con 42 líneas por folio y decorado con 106 miniaturas. Se conserva en la Biblioteca Nacional de Turín.

- El Beato de San Millán de la Cogolla (siglo X y XI) es un códice copia del Beato de Liébana. Tiene unas dimensiones de 355 x 240 mm. Escrito sobre pergamino con letra visigótica a dos columnas y formado por 282 folios.
Este códice se elaboró en dos etapas diferentes. La primera etapa se realiza a finales del siglo X, comprendiendo hasta el folio 228 sin dibujos. La baja calidad del pergamino y la carencia de miniaturas, se cree que es consecuencia de la mala situación política de La Rioja en esta época, asediada constantemente por las razzias de Almanzor. La situación cambiará a partir de la segunda mitad del siglo XI, estableciéndose una mejoría tanto en lo político como en lo económico, en este momento se decide continuar con el Beato.
En la segunda etapa, el primer trabajo fue rellenar con miniaturas los espacios vacíos al lado de los textos, después se escribieron los 54 folios restantes con una sola miniatura.

- El Beato de San Pedro de Cardeña (siglo XII) es una copia del de Liébana, con un tamaño de 445 x 300 mm. Consta de 366 folios con 36 líneas por folio. Escrito en letra carolina-gótica a dos columnas, sobre pergamino, entre 1175-1185; decorado con 51 miniaturas enriquecidas con oro.
Sus folios se encuentran repartidos entre el Museo Arqueológico de Madrid, el Museo Metropolitano de Nueva York, la Biblioteca de Francisco de Zabálburu y Basabe en Madrid, y el Museo Diocesano de Gerona.

- Otros Beatos románicos destacados son: el Beato de El Burgo de Osma (siglo XI), el Beato del Monasterio de Santo Domingo de Silos copiado por los monjes Domingo y Munio e iluminado con 106 miniaturas por el prior Pedro entre 1091-1109, y el
Beato del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial en Madrid (siglo XI).


  Las Biblias (Sagradas Escrituras) son los libros canónicos del Antiguo y Nuevo Testamento. En el taller de libros del famoso Monasterio de Ripoll se elaboraron dos importantes Biblias de gran tamaño:
- La
Biblia de San Pedro de Roda, llamada así porque se encontró, pasado algún tiempo, en el monasterio de dicho nombre. Fue realizada entre los años 1010 y 1015, y está iluminada con miniaturas pintadas con acuarela; fue robada por el mariscal francés Noailles en el siglo XVI. Hoy se conserva en la Biblioteca Nacional de París.
- La Bilblia de Ripoll, también llamada Biblia Farfa, se elaboró entre los años 1015 y 1020. Tiene además de los textos del Antiguo y Nuevo Testamento, 210 prólogos, sumarios y otros textos no bíblicos. Actualmente se encuentra en la Biblioteca Vaticana (Roma).

- La Biblia de San Luis de Francia, conocida como la Biblia Rica de Toledo, fue copiada en latín entre 1226 y 1234 en París. Consta de 3 volúmenes con 1230 páginas, ilustrada con relatos bíblicos, empleando para ello colores fuertes como: azules, verdes, rojos, amarillos, anaranjados, grises y sepias, siempre sobre un fondo de oro bruñido.
Esta biblia forma parte de un grupo de 7 biblias elaboradas entre los siglos XII y XIII para la casa real francesa de la dinastía de los Capetos. Se las conoce con el nombre de Biblias Moralizadas. Perteneció al rey Luis de Francia que se la donó al monarca castellano Alfonso X el Sabio.

- En el museo de la Real Colegiata de San Isidoro de León se conservan dos Biblias.
La primera es una Biblia mozárabe escrita por el año 960 en el Monasterio de Valeránica (Burgos) y llamada: Codex Biblicus Legionenses, Codex Gothicus o Codex de Sancho y Florencio, este último nombre atendiendo a sus creadores, el calígrafo Sancho y el miniaturista Florencio.
Está escrita sobre pergamino con letra minúscula visigótica a dos columnas y con acotaciones en árabe. Su tamaño es de 485 x 345 x 170 mm. Se encuentra adornada con magníficas miniaturas policromadas.
La segunda Biblia es románica-visigoda y fue escrita en el año 1162 por San Martino de León. Consta de 3 tomos. Los temas tratados son los mismos que los de la biblia mozárabe y sus miniaturas tienen colores vivos y luminosos.


  Otros libros. Además de Beatos y Biblias, se escribieron otros códices más pequeños y manejables, como: Libros de Horas, Salterios, Tratados, Pontificales, Evangeliarios, Santorales, Martirologios, Sacramentarios, etc.

- El Libro de Horas es un libro de rezos utilizado por reyes y nobles para su uso personal. Es de destacar el Libro de Horas de Fernando I de León, manuscrito visigótico (siglo XI) conocido anteriormente con el nombre de Diurno de Fernando I. Consta de 226 folios regulares. Sus medidas originales eran de 320 x 200 mm, pero fueron recortadas en sucesivas encuadernaciones y actualmente sus medidas son 315 x 200 mm. La numeración está realizada a lápiz y tiene dos errores importantes: se repiten los números 37 y 199, aunque éstos fueron subsanados añadiendo respectivamente 37 bis y 199 bis. Actualmente se encuentra en la Biblioteca Universitaria de Santiago de Compostela.
Otro libro muy conocido es el Liber Canticorum et Orarum de la reina Doña Sancha (1059), conservado en el Museo de San Isidoro de León.

- Los Salterios o libros de Salmos ya se hacían durante el periodo prerrománico, continuando también con su elaboración en el románico. Existen 2 tipos de salterios: los salterios cortesanos, con miniaturas que ocupaban todo el folio, y los salterios populares o monacales, cuyas miniaturas se dibujaban en el margen libre que quedaba al lado del texto; éstos últimos tuvieron mayor difusión e influencia en el románico.
Sobresale el Salterio Anglo-Catalán del que sólo su primera parte, realizada en el año 1200 en Canterbury, es románica, encontrándose actualmente en la Biblioteca Nacional de París. También el Salterio de Winchester (1060) en la British Library.

- Existen códices no religiosos como el Libro de los Testamentos o Libro Gótico, realizado sobre el año 1125, siendo el códice diplomático más antiguo de Occidente. Contiene documentos de donaciones y privilegios dados a la Catedral de Oviedo entre los siglos IX y XII.
También el primer Tratado Medieval de Cirugía, llamado Practica chirurgiae, de Ruggero Frugardi de la escuela de Salerno (1170), que trata sobre heridas, luxaciones y alguna intervención quirúrgica.

En Alemania, a comienzos del siglo XI sobresale el scriptorium de la abadía de Reichenau, tan importante en su época, que el propio Papa Gregorio V pidió a dicha abadía alguno de sus manuscritos litúrgicos a cambio de la concesión de privilegios.
Entre las obras realizadas en esta abadía está el Evangeliario de Otón III (1010), actualmente en la Biblioteca de Munich, y el Libro de Pericopios de Enrique II (1002-1004) ofrecido a la Catedral de Bamberg. Las miniaturas de los códices germanos destacan por su expresividad, belleza y naturalidad.
Generalmente, estos códices suelen llevar en la primera página una gran composición en la que sobresale el dueño del libro (retrato del Emperador Otón II, en el Museo Condé de Chantilly en Francia). A mediados del siglo XI se crean más escuelas en Trèveris y Echternach en la región del Mosa.

La escuela de Echternach crea el magnífico Evangeliario de Conrado y Gisela o Codex Aureus (alrededor del 1035) de la Catedral de Spira, actualmente en el
Monasterio de San Lorenzo de El Escorial en Madrid.
El Codex Aureus está formado por los Cuatro Evangelios. De dimensiones 507 x 335 mm, contiene 171 folios de pergamino escritos a dos columnas con letra carolina bastante grande, en la que utilizan tinta de oro de buen espesor para más tarde poder bruñirla. Su escritura está muy cuidada, no apreciándose ninguna tachadura ni corrección. Se encuentra decorado con excelentes miniaturas, destacando las de los Cuatro evangelistas colocadas ante las primeras palabras de su correspondiente Evangelio y las 50 representaciones sobre la vida de Jesús. La escuela de Echternach emplea en sus miniaturas una gran diversidad de colores, los más usados son: azules claros y oscuros, verde oscuro, verde aceituna, morado, púrpura, rojos claros y oscuros, bermellón, rosa, violeta y lila.

En Inglaterra hay que mencionar el Pontifical del arzobispo Roberto (finales del siglo X) realizado en Winchester, y el Sacramentario de Robert de Jumièges, regalado al Monasterio de Jumiéges (Normandía) por el arzobispo de Canterbury (1006-1023).
En las miniaturas de los códices ingleses se emplean colores pálidos (amarillos y verdes), influenciados por la pintura irlandesa.

En Italia hay que distinguir dos grandes centros de producción de manuscritos:
Por un lado, los centros de Roma y el Lacio, donde se ejecutaron manuscritos decorados con miniaturas de figuras recortadas con líneas gruesas. Los fondos son de colores uniformes, a veces divididos en fajas horizontales.
Por otro, el centro de la Abadía de Montecassino, que entre los años 1022 y 1035 ya poseía 60 códices, número muy elevado para esta época. Su fama y producción fue creciendo gracias al abad Desiderio, que restauró la abadía, construyendo junto al aposento del abad (el palatium) una cámara-biblioteca donde se trabajaba con los libros; a su vez incrementó el número de calígrafos y miniaturistas.


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Grafismo
Evangeliario
Beato
Letra visigótica
Tapa
Letra capital
Encuadernación
Detalle
Beato de Liébana
Beato de Liébana
Beato de Tábara
Beato de Gerona
Beato de Valcavado
Beato de Turín
Beato de S.Millán de la Cogolla
Beato de Cardeña
Beato de El Burgo de Osma
Biblia de Roda
Biblia de San Luis
Biblia de León
Biblia de San Isidoro
Libro de Horas de Fernando I
Salterio de Reichenau
Libro Gótico
Practica chirurgiae
Evangeliario de Otón III
Libro de Pericopios
Sacramentario de Jumièges
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