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Música e Instrumentos...

Canto Gregoriano e Instrumentos Musicales:

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a música en el periodo románico está estrechamente relacionada con el arte y las costumbres de la sociedad de esta época, siendo por tanto, en su mayor parte religiosa. Se encuentra unida a la liturgia de la Iglesia católica y simbólicamente sirve como puente de unión entre los fieles y Dios.

La música más representativa entre los siglos XI y XIII es el Canto Gregoriano o canto llano, mezcla de diferentes culturas musicales. Destaca entre las obras religiosas más sobresalientes, el Codex Calixtinus o Liber Sancti Iacobi (siglo XII) que contiene la colección más importante de piezas musicales relacionadas con el Camino de Santiago (ceremonial litúrgico completo para la festividad de Santiago). Está escrito en latín, aunque hay algunas exclamaciones en lengua vernácula.

También en estos siglos existe una música profana, cuyos representantes son los Juglares y los Trovadores. Los juglares narraban gestas de caballeros y de héroes. Se acompañaban de instrumentos musicales como flautas y tamboriles, realizando su trabajo en calles y plazas de las ciudades y pueblos; siempre fuera de los templos, ya que la poderosa Iglesia Católica consideraba a sus obras derivadas del paganismo romano, y por ello fueron incluso perseguidos. Con todo esto, no es de extrañar que no existiese documentación anterior a 1150 de esta música popular.
Aún así, se tiene conocimiento en España de un famoso juglar vigués llamado Martín Codax, de principios del siglo XIII, que escribió en lengua galaico-portuguesa una colección de 7 canciones (Cantigas de Amigo), de las cuales 6 llevan música y que está considerado como el único ejemplar, en Europa, compuesto de canciones de amor dichas por la enamorada. El Pergamino Vindel donde están escritas estas canciones, se conserva en la Morgan Library de Nueva York.

Los trovadores, a diferencia de los juglares, fueron músicos profanos cultos, muchos eran nobles e incluso reyes. Actuaban en la corte y en castillos, teniendo entre ellos características comunes: sus composiciones tenían un ritmo marcado y variado, sus temas trataban sobre el amor, la guerra o la Naturaleza y solían acompañarse en sus interpretaciones de instrumentos musicales como violas, laúdes y arpas. Inventan danzas como el Rondeau (de origen francés), basada en un texto poético de ocho versos y la Pastoral o Pastorella, danza medieval que cuenta escenas entre un caballero y una pastora.
Sólo les diferencia la lengua usada en sus obras; mientras los trovadores interpretaban sus composiciones en el dialecto francés Oc, el trovero lo hacia en el dialecto francés Oil, y el minnesänger en alemán.
Sobresalen los trovadores: Guillermo IX duque de Aquitania (1071-1127) y Rimbaut de Vaqueiras (1180-1207); entre los troveros destaca el rey de Inglaterra Ricardo I Corazón de León (1157-1199) y  Conon de Béthune (1155-1220); y como minnesänger Walther von der Vogelweide (1170-1230). Con los trovadores comienza a documentarse toda la música profana.


  Canto gregoriano. Se desconoce la fecha exacta del nacimiento del Gregoriano, pero se puede afirmar que es la unión de la música greco-romana y la judía.

En la etapa del Cristianismo, los cristianos entonaban cánticos sin identidad propia, mezcla en parte de la música romana (a su vez copiada de la griega) y por otro lado de la música judía, en la cual predominaba la Salmodia (antiguos poemas escritos por el rey David y por Asafs).
Durante las primeras persecuciones, los cristianos tuvieron que refugiarse en las catacumbas, donde secretamente entonaban estos cantos, además de plegarias, exhortaciones y adoraciones; todo muy improvisado. Ante la gravedad e insistencia de las persecuciones, se produjo una dispersión de los cristianos por diferentes lugares del mundo, creando distintos núcleos.
En Oriente, nacen los centros de Alejandría, Jerusalén, Antioquia y Bizancio, y en Occidente generan los famosos centros de Milán y Roma. Cada uno de ellos tenía su propia liturgia pero con una seña de identidad común: su herencia greco-romana y judía. De la música greco-romana heredan la técnica musical, el sistema modal y el valor espiritual de la música. De los judíos heredan el uso de la música en los templos y algunas formas musicales como los himnos y los aleluyas.

En Occidente comienza a destacar sobre los demás el centro de Milán, gracias a San Ambrosio (340-397), obispo de esta ciudad que hace famosa su liturgia, siendo el primero que realiza una reagrupación y organización de los cantos y plegarías de los antiguos cristianos. A estos cantos se le llamó Canto Ambrosiano o canto milanés y es un antecesor del canto gregoriano.
Las grandes reformas llegarían de manos del Papa San Gregorio Magno (540-604), que junto con un grupo de colaboradores inicia la tarea de unificar todas las liturgias, además de ir fijando los himnos del canto romano. Lo primero que hacen es seleccionar y compilar todas las melodías antiguas conocidas anteriormente, copiándolas luego en un libro llamado Antifonario; lo segundo es la formación de músicos, para ello se organiza en cada iglesia un grupo de cantores denominado Schola Cantorum. En honor al Papa Gregorio Magno, el canto romano comienza a denominarse Canto Gregoriano.

Características:

El Canto Gregoriano o canto llano (canto no sujeto a ningún compás y carente de barras de medidas) es un canto esencialmente religioso, interpretado en los templos durante los oficios litúrgicos.
Es un canto monódico (a una sola voz), a capella (sin acompañamiento de instrumentos), escrito en latín y unido a un texto religioso. Es una música modal (escrita en escalas). Las claves utilizadas son en Do y Fa pudiendo ir colocadas en la segunda, en la tercera o cuarta línea del tetragrama.

- El Ritmo (ordenación de los sonidos) en el Gregoriano es libre, distinguiéndose entre unos sonidos en forma de impulsos -ARSIS- y unos sonidos en forma de reposo -TESIS-. La síntesis de los sonidos se realiza mediante tres fases: Ritmos elementales, Grupos y Gran Ritmo.

- El Tiempo o duración de las notas (Tempus Primum et Indivisible) es el mismo para todas, tanto si van solas o agrupadas. Si lo comparamos con la notación moderna, diríamos que es equivalente a una corchea. Existen modificadores del tiempo como el Punctum Mora (·), que colocado al lado de una nota incrementa doblemente su duración, y el Traversus Episema (raya horizontal), que puesto sobre la nota aumenta levemente el tiempo de ésta.

- Hay 8 Modos que surgen a partir de las notas finales: Re, Mi, Fa y Sol, clasificándose éstos en Auténticos y Plagales, que a su vez, ambos se dividen en Protus (Re), Deuterus (Mi), Tritus (Fa) y Tetrardus (Sol). Generalmente, los modos se distinguen por tres aspectos: su Nota Tónica (nota en la que normalmente comienza la melodía, o bien donde acaba), su Nota Dominante (nota a la que vuelve repetidamente la melodía) y por su Extensión (que va desde la nota más grave a la nota más aguda). Para conocer el modo de una obra es conveniente mirar la nota final.

Escritura y Notación:

El gregoriano se escribe en latín sobre pergamino y en Tetragrama (cuatro líneas). El inventor del tetragrama fue Guido d´Arezzo (990-1050), director del coro de la Escuela de Música del Monasterio de Arezzo (Italia), que además creó el concepto de
Clave y dió el nombre a las notas.

- Para facilitar el aprendizaje del Canto Gregoriano, Guido d'Arezzo se fijó en un himno de vísperas de la fiesta de San Juan; de aquí coge las primeras sílabas de cada frase para conocer las notas con las que se entonaba dicho himno: Ut queant laxis Resonare fibris Mira gestorum Famuli tuorum, Solve polluti Labii reatum, Sancte Ioanes. Aparecen los sonidos Ut (más tarde Do), Re, Mi, Fa, Sol, La, Si. A este sistema de entonación lo llamó Solmización (antecesor del solfeo actual).

- En el siglo VIII aparecen unos signos denominados Neumas, que mas que notas eran guías para recordar la melodía; éstos se colocaban encima de las palabras y fueron muy utilizados durante el siglo X. Sobre el año 1050 aparece el pautado musical y en el siglo XII, aunque la notación es muy cuadrada, ya no se registrará ningún otro cambio.
Las notas se llamaban:
Punctum Cuadratum, Punctum Inclinatum y Virga, pudiendo ser simples o agrupadas en neumas. Las neumas que más se utilizaban fueron las Simples: Podatus, Clivis, Torculus, Porrectus, Scandicus, Climacus y Salicus, pero también se usaron neumas Compuestas (unión de neumas simples para una sola sílaba) como: Flexus, Resupini y Praepunctio o Subpunctis.

- A su vez, encontramos en el tetragrama unos signos de pausa, destacando entre ellos las Barras Divisorias, que podemos clasificar en: Barra Mínima (separa incisos), Barra Media (separa miembros), Barra Mayor (separa frases) y la Barra Doble (separa períodos).
Otros signos singulares son: el Guión, que se coloca al final del tetragrama para indicar la situación de la siguiente nota entrante; una Raya Vertical pequeña (Ictus) colocada sobre la nota o debajo de ella que indica el apoyo del ritmo, y por último el Si bemol, que no solo afecta al Si que acompaña sino a todos los demás, rompiéndose esta situación por el cambio de palabra, por una línea divisoria o por el becuadrado. Si el Si bemol se encuentra al pie de la clave, permanecerá durante toda la pieza y solo se romperá este efecto con el becuadrado.

- Según el número de notas podemos dividir el canto gregoriano en: Silábico (una nota por cada sílaba), Neumático o adornado (dos o tres notas por sílaba) y Melismático o florido (más de tres notas).

Formas Musicales:

Entre las formas musicales gregorianas sobresalen: la Misa y el Oficio Divino.

- En la Misa, o celebración de la Eucaristía, hay dos grupos de piezas, a saber:
El Propio de la misa, formado por piezas de texto que varían dependiendo de la festividad o el tiempo litúrgico en el que nos encontremos. Sus piezas principales son: el Introito (entrada), el Gradual (canto de la lectura), el Aleluya (alabanzas a Dios), Canto del Ofertorio (canto de acompañamiento) y el Canto de la Comunión.
El Ordinario de la misa, formado por cantos de textos fijos que se repiten en todas las misas diarias o especiales. Sus piezas destacadas son: el Kyrie (ten piedad), el Gloria (himno de origen oriental del siglo II), el Credo, el Sanctus (himno de los serafines) y el Agnus Dei (participación del Pan Consagrado).

- El Oficio Divino es una plegaria formada esencialmente por el canto de los Salmos. En los monasterios, los monjes realizan regularmente descansos en sus labores y se reúnen en determinadas horas del día para rezar: Maitines, Laudes, Tertia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas. Entre los cantos para el Oficio se distinguen las Antífonas (introducción y final de la Salmodia), el Te Deum, los cantos del Antiguo y Nuevo Testamento (Benedictus, Magnificat, etc.), los Responsorios (cantos de meditación que corresponden a la lectura de la Biblia) y los Himnos -los más populares de todos-.


  Los instrumentos musicales. Se conoce poca documentación escrita sobre instrumentación musical en el Medioevo. La fuente de estudio más importante está en el arte, tanto en la escultura y la pintura como en las miniaturas. Destacan por su cantidad y variedad, los instrumentos de cuerda y de teclado.

Instrumentos de cuerda:

- El Arpa o Cythara Anglica está considerada como uno de los instrumentos más antiguos del mundo, ya que sus orígenes se remontan al antiguo Egipto y Babilonia. Su forma es algo parecida a la de un triángulo; tiene cuerdas hechas de tripa o de metal, con diferentes longitudes, situadas perpendicularmente a su cuerpo. Lleva clavijas. Puede verse este instrumento en las miniaturas del Beato de El Burgo de Osma y en la Biblia de San Pedro de Roda.

- El Salterio es originario de Oriente Medio, pasando a Europa en el siglo XII. Puede tener forma triangular, cuadrangular o trapezoidal (la más repetida). Esta formado por una caja de resonancia plana en la que se sitúan las cuerdas paralelamente. Se tocaba con los dedos o con plectros (palillo o púa) realizados con los cañones de las plumas de un ave o con láminas de marfil. Fue muy usado como instrumento de acompañamiento para cantar los Salmos. Existen excelentes representaciones en el Pórtico del Paraíso de la Catedral de Orense y en el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela donde apreciamos una variedad de salterio denominado qanum o canon de origen árabe. El salterio es el antecesor del clavicordio.

- El Rabel o Rabé Morisco tiene su origen en el Rebab andalusí. Formado por un cuerpo en forma de pera o media almendra, con dos o tres cuerdas, un clavijero en forma de hoz y clavijas laterales. Tuvo modificaciones en los siglos X y XI para poder tocarlo con arco.

- La Giga es un instrumento de caja abombada en forma de pera, con mástil alargado y estrecho. Tiene un clavijero de forma circular, oval..., y clavijas laterales. Se representan gigas en unas miniaturas del
Beato de San Lorenzo de El Escorial y otras en el Beato de Gerona.

- El Laúd árabe de origen asiático, tuvo su antecesor en el Ud islámico. Se cree que fue introducido en España con las primeras invasiones árabes, pasando más tarde a Europa. Lleva caja con cuerdas dobles, clavijero doblado y clavijas laterales. La reproducción más antigua se encuentra en un bote de marfil del año 980, y en la iglesia de San Miguel de Escalada (León).

- La Vihuela de arco o Fídula es un instrumento formado por dos tapas unidas por arcos donde se ponían 3 y 5 cuerdas, con clavijero plano y clavijas laterales. Es la antecesora de la Viola da Gamba.

- La
Guitarra Morisca o Mandora tiene una caja en forma de pera, trastes y clavijero en forma de hoz. Se puede admirar un ejemplo de mandora en el porche de la Catedral de Jaca (Huesca).

- La Guitarra Clásica tiene una caja ajustada con amplias curvaturas laterales, mástil largo y clavijero. Lleva 5 cuerdas que se puntean con los dedos o con un plectro. Este instrumento se encuentra ligado a la música profana. Hay claras representaciones en la Colegiata de Santa María de Toro (Zamora) y en San Miguel de Estella (Navarra).

- La Cítola o Cithara es un instrumento construido de una sola pieza en madera, formado por una caja plana con 5 cuerdas, mástil acabado en un clavijero grande plano o en forma de pera y clavijas traseras o frontales. Se tocaba con un plectro muy fino, hecho de pluma de ave, colocado entre los dedos índice, anular y pulgar.

Instrumentos de teclado:

- El Órgano Portativo o de mano fue muy utilizado a partir del siglo XII. Está compuesto de un teclado con fuelle y unos tubos cortos. Una de las representaciones más antiguas se encuentra en un capitel del Monasterio de Santa María la Real de Nieva (Segovia).

- El Organistrum era un instrumento esencialmente religioso, muy grande, podía llegar a medir más de metro y medio, y era el único de los instrumentos de esta época que necesitaba de dos personas para usarlo; mientras uno tocaba el teclado, el otro giraba una manilla conectada a una rueda que hacía frotar todas las cuerdas. Existe una representación pétrea en el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela (A Coruña).

Otros instrumentos destacados son: la Flauta Travesera, la Flauta de pico o Flauta dulce, el tambor y la Gaita o Museta.
La Flauta de pico o flauta dulce, llamada así por tener un sonido muy dulce, fue un instrumento muy popular en la Edad Media. Tenía sólo 3 ó 4 agujeros para que se pudiera tocar con una sola mano. En sus interpretaciones, era frecuente que el músico se acompañara de un tambor.


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Grafismo
Músicos
Codex Calixtinus
Juglares
mus_pergamino_vindel_1.jpg (6183 bytes)
Pergamino Vindel
Ricardo I (Rey Trovero)
Monjes cantando
San Ambrosio
San Gregorio Magno
Antífonas
Breviarium Oscense
Breviarium Monasticum
Guido d'Arezzo
P. Cuadratum e Inclinatum y Virga
Podatus y Clivis
Torculus y Porrectus
Scandicus y Climacus
Flexus y Resupini
Praepunctio o Subpunctis
Barras Divisorias
Ictus y Episema
Bemol y Guión
Relieve
Salterio
Rabel
Laúd
Viola
Cítola
Órgano Portativo
Organistrum
Flauta
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