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El Camino de Santiago

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La Ruta Jacobea...

Origen y Caminos:

     E
n el Medioevo, las peregrinaciones fueron una excelente vía de divulgación de la fe y las creencias religiosas entre el mundo cristiano, azotado por continuas invasiones y ocupaciones de los pueblos árabes, turcos...
Antes del siglo IX, ya destacan dos grandes peregrinaciones: la de Roma y la de Jerusalén. Alrededor del año 820, se difunde la noticia del descubrimiento del cuerpo del Apóstol Santiago el Mayor en Compostela (España); esto producirá una de las tres peregrinaciones más importantes, junto con las anteriormente citadas.

El Camino de Santiago tuvo diferentes rutas de entrada a la Península, aportando un fuerte desarrollo económico, un incesante intercambio cultural y un gran impulso en el arte. Se crearon numerosos templos, monasterios, hospitales, puentes, cruceros e incluso ciudades nuevas (como Logroño), todo ello sufragado por reyes como Alfonso VI (rey de Castilla y León) y Sancho III de Navarra, también por nobles y por la poderosa Iglesia Católica (Monjes de Cluny y el Papa Calixto II).
(Ver Construcciones Civiles).

En la Edad Media, los peregrinos que iniciaban el largo recorrido a Compostela eran de diferentes clases sociales: reyes (Luis VII rey de Francia, el rey Sigurd de Suecia, Alfonso VI rey de Castilla-León), nobles (Guillermo X duque de Aquitania) y miembros de la Iglesia como Gotescalco, obispo francés de Puy. Este obispo fue uno de los primeros peregrinos que hizo el Camino francés en el 950, según data en un manuscrito procedente de la localidad riojana de Albelda de Iregua, hoy conservado en la Biblioteca Nacional de París.
El clérigo de Poitou Aymeric Picaud, después de su peregrinaje, escribió en latín la considerada como primera guía del peregrino: Liber Peregrinationes (1130), incluida en el Libro V del Codex Calixtinus y en la que divide el Camino en 13 etapas, describiendo pueblos, ciudades e incluso lugares y pasajes poco recomendados por su peligrosidad.
A todos los peregrinos de esta época les unía un objetivo común: llegar a Santiago de Compostela para venerar las reliquias del Santo y consolidar así su fe.
Para estos peregrinos, en 1179, el Papa Alejandro III dicta la bula Regis Aeterna, en la que se considerará Año Santo aquel en que el día de Santiago (25 de julio) coincida en domingo, concediendo indulgencia plena.

Posteriormente, en los siglos XIV y XV, las peregrinaciones sufrieron un importante descenso debido a la peste y a los conflictos bélicos surgidos en parte de Europa, continuando con esta tónica durante varios siglos.
Hoy en día, la peregrinación a Compostela ha ido en aumento y los peregrinos en su mayoría aún realizan el Camino movidos por su fe, aunque han aparecido nuevos motivos para llevarlo a cabo, como los puramente culturales o turísticos.


  El origen. A mediados del siglo IX (alrededor de 820-830), un eremita de nombre Pelayo observó durante varios días en el monte Libradón unos resplandores de estrellas. Comunica este suceso a Teodomiro (obispo de Iria Flavia), que ordena excavar en esa zona (antiguo cementerio romano), encontrándose en ella un sepulcro de mármol con restos humanos.
El obispo afirma que estos restos son los del apóstol Santiago el Mayor, decapitado en Galilea y cuyo cuerpo fue recogido por sus discípulos y traído desde Palestina por mar hasta las costas gallegas, donde después de desembarcar, lo depositaron en un paraje llamado por los romanos “Arcis Marmaricis”.
El obispo transmite la noticia al rey Alfonso II el Casto, que realiza la primera peregrinación hacia el lugar, mandando edificar sobre el sitio donde se ha encontrado el cuerpo del Apóstol, una pequeña iglesia de mampostería. Su sucesor, el rey Alfonso III el Magno, en el 874 ampliará el templo, pasando a ser una basílica. Más tarde, el caudillo árabe Almazor la destruirá (997), dejando el sepulcro. Alrededor del año 1000, el obispo San Pedro de Mezonzo ordena construir un nuevo templo y posteriormente en el año 1075 se comenzará a edificar la actual Catedral, acabándose en el año 1211, siendo rey Alfonso IX. (Ver
Edificios Religiosos).

Al lugar donde se halló el cuerpo se le llamó Compostela (Campus Stellae). Aquí nacerá una nueva ciudad que alcanzará fama universal debido a su Ruta Jacobea; en honor al Santo, se le pondrá el nombre completo de Santiago de Compostela.
Para dar mayor autenticidad a los restos del Apóstol, el Papa León XIII en su bula Deus Omnipotens (1884) confirma la identidad de Santiago el Mayor.
Actualmente, sus restos están depositados en una urna de plata situada en la cripta que se encuentra debajo del Altar Mayor de la Catedral de Santiago de Compostela.


  Los caminos. En la Edad Media eran numerosos los caminos que conducían a los peregrinos, por tierra o por mar, a Santiago. Una buena parte de ellos aprovechaban antiguas calzadas romanas.
En esta época, la ruta jacobea no acababa en Compostela sino que los peregrinos después de venerar el cuerpo del Apóstol, continuaban camino a Muxía y Fisterra (fin de la tierra). En este último lugar recogían una concha (vieira o venera) y volvían con ella a casa como símbolo de su peregrinaje.
Posteriormente se creó la Compostela, especie de justificante redactado en latín, que se otorga al peregrino que realiza el Camino movido por sus creencias religiosas "Devotionis affectu vel voti causa" y que además hubiera recorrido como mínimo 100 kilómetros a pie. Actualmente sigue en vigor.

Uno de los primeros caminos utilizados fue el Camino del Norte, siendo uno de los menos peligrosos, ya que la mayoría de la Península estaba bajo dominio musulmán.
Este camino procedía de Francia y aglutinaba a todos los peregrinos procedentes de Europa; pasaba a España por Irún, recorriendo la costa cantábrica hasta Foz (Lugo), desde donde se dirigía hacia el interior y se unía al Camino Francés por Arzúa (A Coruña), para seguir su itinerario hacia Compostela.

Existían dos alternativas: una partía desde Irún hacia el interior de Guipúzcoa, continuando su recorrido hacia Vitoria, Briviesca y Burgos, donde enlazaba con el Camino Francés; la otra, era la elegida por los peregrinos de los países del norte de Europa, se realizaba por mar, desembarcando en los puertos de Bermeo y Bilbao, para más tarde continuar el camino a pie, por el ya conocido Camino del Norte.

Sin embargo, los caminos más utilizados y conocidos en esa época, y en la actual, son: el Camino Francés y el Camino Aragonés.

El Camino Francés es la ruta jacobea preferida por los peregrinos a través de la Historia. Con más de 760 Km, sigue una de las antiguas calzadas romanas “Via Traiana” usada ya por los romanos para recorrer la distancia entre la Galia y Fisterra.

Existen cuatro grandes rutas procedentes de Francia y cuyos puntos de partida son: París, Vezelay, Le Puy y Arles. Las tres primeras (las más occidentales) se unen en Ostabat, atravesando los Pirineos por el puerto de Ibañeta, siguiendo a continuación hacia Roncesvalles (Navarra).
En este pueblo se edificó uno de los mejores hospitales de todo el Camino, así como la
Real Colegiata (1130), en cuyo interior se conserva un Evangelio del siglo XII y sobre el que los reyes de Navarra juraban su fidelidad al trono.
Roncesvalles es la parte española por donde continúa el Camino Francés, pasando luego por un gran número de pueblos y ciudades, de los que destacan: Burlada, Pamplona, Puente la Reina (punto de unión con el Camino Aragonés), Estella, Logroño, Nájera, Santo Domingo de la Calzada, Burgos, Frómista, Sahagún, San Miguel de la Escalada, León, Astorga, Ponferrada, Villafranca del Bierzo (con su importante Iglesia de Santiago, donde el Papa Calixto III concedía el jubileo pleno a todos los peregrinos que llegaban enfermos o impedidos; igual que si hubieran llegado a Santiago), Sarria, Portomarín, Palas de Rei, Furelos y Santiago de Compostela.

El Camino Aragonés: la cuarta ruta (la más meridional) procedente de Francia y cuyo punto de partida es Arles, agrupaba a los peregrinos procedentes de los caminos italianos (Vía Francigena), a los peregrinos germanos y a los peregrinos que venían de Oriente.
Pasaba a España por el puerto de Somport (Huesca), comenzando así el tramo aragonés que lleva por las localidades de: Candanchú, Jaca, Leyre, Sangüesa, Monreal y Eunate hasta Puente la Reina, donde se une al Camino Francés, siendo ya un solo camino hasta Santiago.

Otros Caminos importantes son:

- La Via de la Plata es un camino muy antiguo conocido por tartesos, fenicios, griegos y romanos; éstos últimos construyeron la calzada llamada “Iter ab Emerita Asturicam” (terminada en tiempos de los emperadores Trajano y Adriano) y cuyo eje más importante estaba entre Mérida (Emerita Augusta, capital de la Lusitania) y Astorga (Asturica Augusta).
La calzada tiene distintos ramales, como el que enlaza Sevilla con Gijón, punto importante para el comercio marítimo. Posteriormente fue utilizada por los árabes para sus avances por la Península. Se cree que el nombre proviene precisamente del vocablo árabe "B'lata" que significa camino empedrado.
Esta vía une el sur con el norte de la Península y la utilizan los peregrinos procedentes de Andalucía y Extremadura. Parte de Sevilla, pasando por localidades como: Zafra, Almendralejo, Mérida, Cáceres, Plasencia, Béjar, Salamanca, Zamora, Benavente, Puebla de Sanabria, Verín (donde se une con el Camino Portugués), Orense, Padrón y finalmente Santiago de Compostela. Anteriormente, en Puebla de Sanabria se puede elegir entre la desviación por: A Gudiña, Laza, Verín, Orense y Santiago de Compostela o la ruta hasta Astorga y allí enlazar con el Camino Francés.

- El Camino Inglés era el elegido por los peregrinos procedentes de Inglaterra, Irlanda, Escocia e Islandia. Se partía en Plymouth, Bristol, Galway, Dublín y Skalholt para arribar al puerto de A Coruña, y a veces a los de Ferrol o Noia; continuando luego el Camino a pie hasta Compostela.

- La Vía Marítima o Vía Vestvegr (Camino del Oeste) era la ruta que recorrían por mar los peregrinos de los países escandinavos hasta Galicia. Esta travesía duraba alrededor de ocho días.

- Y otros como: El Camino Portugués, el Camino de Valencia, los Caminos del Duero y la Ruta Catalana.
  

 

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Grafismo
Santiago el Mayor
Peregrinos
Crucero
Teodomiro
Alfonso II
Apóstol y urna
Venera
Compostela
San Prudencio de Armentia
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Crucero de Roncesvalles
Santa María de Eunate
Santa María la Nueva
Santo Tomás Cantuariense
Catedral de Plasencia
Catedral de Lisboa
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