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Cuaderno de Arte Medieval

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Escultura y Labrado...

Portadas, (Crismones), Imaginería, Capiteles y Marcas de Labrado:

     E
n sus comienzos, el relieve (labor o figura que resalta sobre el plano) era liso y sencillo. Éste podía ser: alto relieve (las figuras salen del plano más de la mitad de su volumen), bajo relieve (las figuras resaltan poco del plano) y medio relieve (las figuras salen del plano la mitad de su grueso). El llamado todo relieve equivale al alto relieve.
En este periodo, existía un escaso interés por el cuerpo y la belleza, ocupándose más de los ropajes, que se esculpen ajustados al cuerpo con pliegues muy marcados, de trazos simples y paralelos. En la segunda mitad del siglo XII se trabaja el alto relieve, dando a la ropa y a los pliegues más volumen.
La finalidad de esta escultura no es sólo decorativa, sino también didáctica y moralista; con ella la Iglesia pretende transmitir sus enseñanzas a los fieles, en su mayoría analfabetos.

La escultura está supeditada a la arquitectura, ya que ésta suele adornar las portadas (ornato que se hace en las puertas y fachadas) de los edificios (tímpanos, arquivoltas, jambas) y los capiteles, tanto los exteriores como los interiores de los templos y claustros. También está presente en los canecillos. (Ver Arquitectura).
La escultura románica tiene tendencia a la rigidez y a la simetría, para poder adaptarse a los elementos arquitectónicos. El tamaño de las figuras varía según su emplazamiento. Si las esculturas decoran las columnas, éstas son grandes y el escultor no duda en alargarlas sin importarle sus proporciones, y si, por el contrario, están en las arquivoltas o en los capiteles, las figuras son más pequeñas y se agachan, se arquean y se retuercen haciendo toda clase de escorzos para adaptarse al espacio disponible (Ley del Marco -el horror vacui-).

En una primera fase los temas elegidos son de tipo religioso: -escenas del Antiguo y Nuevo Testamento-, luego vendrán otros como el de la Natividad (Anunciación, Nacimiento, Epifanía...). A medida que la escultura evoluciona, se esculpirán también temas profanos y costumbristas.


  Las portadas, con frecuencia, llevan esculpidas en el centro del tímpano, el conocido Pantocrátor o visión apocalíptica de Cristo, envuelto en un espacio ovalado ("mandorla"), rodeado de ángeles y acompañado por los cuatro Evangelistas o Tetramorfos (Saint-Sernin de Toulouse y Saint Gilles du Gard en Francia).
Otras veces se representan escenas del Juicio Final (Pórtico de la Catedral francesa de Saint-Lazare de Autun), la imagen de una Vírgen o de un
Crismón, como en la Catedral de Jaca, (Huesca).
En las arquivoltas, es corriente esculpir a los 24 Ancianos del Apocalipsis, músicos, escenas bíblicas, decoración geométrica, vegetal, etc. (Ver Arquitectura y Portadas).

En España: La Catedral de Santiago de Compostela, cuenta con dos importantes portadas: el Pórtico de la Gloria y la puerta de Platerías, que componen un conjunto excepcional:

El Pórtico de la Gloria es una fachada románica formada por una gran puerta central y dos laterales más pequeñas, todas con sus respectivos arcos. En total hay esculpidas 200 figuras. El arco central es el mayor, en su centro tiene una columna "fasciolada" de varias articulaciones que sostiene el tímpano, y ante ella, en otra columna está esculpida la imagen de Santiago (sentado y apoyado en su báculo) sobre el Árbol de Jesé (árbol genealógico de Jesús), que le sirve de pedestal. A los pies del parteluz, mirando hacia el interior de la catedral, hay una figura arrodillada que la tradición ha identificado con el maestro Mateo. El tímpano de este arco central se decora con un Cristo entronizado rodeado por los 4 Evangelistas y 8 ángeles llevando los símbolos de la pasión; en las arquivoltas se esculpen los 24 ancianos del Apocalipsis, tocando instrumentos musicales (violas ovales, laúdes, salterios, arpas...), en las jambas (las dos piezas labradas y verticales que, en los lados de las puertas sujetan el dintel), entre las columnas, aparecen los profetas (Jeremías, Daniel, Isaías y Moisés) y los apóstoles, que se continúan en los otros arcos, los cuales se decoran con figuras del Antiguo y Nuevo Testamento, además del Juicio Final.

La Puerta de Platerías está formada por doble arcada románica de inspiración navarra. El tímpano de la portada derecha representa escenas de la vida de Jesús (Prendimiento, Flagelación, Coronación de espinas, etc.), mientras que el de la izquierda representa las tentaciones de Jesús en el desierto. Junto a ellas se encuentra la figura de la Adúltera, teniendo entre sus manos la cabeza de su amante, cortada por su marido. Encima, en el tímpano central, se esculpe el Cristo Salvador y junto a él, Santiago el Mayor. En los estribos (flancos de la portada) se esculpen figuras como la del rey David y escenas del Antiguo Testamento.

- La gran portada de la
Colegiata de Santa María la Real de Sangüesa, en Navarra, con dos peculiaridades: Un alargamiento excesivo de las figuras en el Juicio Final y la representación en las enjutas (triángulos o espacios que deja en un cuadrado el círculo inscrito en él) de la leyenda nórdica del herrero Regin forjando la espada, y de Sigurd matando al dragón Fofner. Es uno de los mejores conjuntos iconográficos del románico español.

- Otra portada a destacar es la del Monasterio de Ripoll (Gerona), que cubre todo el frente del muro donde se abre la puerta. Se divide en 7 franjas horizontales. En la superior está representado el Salvador en su aureola mística, con los ángeles y los 24 ancianos apocalípticos. En el resto se representan pasajes bíblicos (juicio de Salomón, escenas de las vidas de San Pedro y San Pablo...), temas históricos (israelitas en su viaje a la tierra prometida recogiendo el agua y el maná que caen del cielo) y temas alegóricos (símbolos del zodiaco y figuraciones de los meses del año).

- En la portada de San Isidoro de León, se talla el Cordero (representación simbólica de Cristo) rodeado de los ángeles. Alrededor de éstos se esculpen escenas como el sacrificio de Isaac, el Descendimiento, la Ascensión y las mujeres en el sepulcro.

En Francia: Hay que destacar, por su peculiaridad, la portada de la Iglesia de Sainte-Marie-Madeleine de Vezelay (Francia). En el centro del tímpano está representado el Pantocrátor con su “mandorla”, enviando los rayos del Espíritu Santo a los Apóstoles. En los laterales se esculpen los pueblos caldeos, partos, árabes, egipcios..., cuyas lenguas hablarán dichos Apóstoles.

- Otro pórtico espectacular es el de
Saint-Lazare de Autun. En su tímpano se representa el Juicio Final con un Cristo de gran tamaño en el centro. A su derecha están los elegidos, dispuestos a entrar en el reino de los cielos, y a su izquierda, se esculpe a San Miguel y al Diablo pesando las almas, junto a los condenados que están destinados al Infierno.

- En la portada de “Santa Ana” de la fachada principal de Notre Dame de París, se esculpe la figura de la Virgen, acompañada de los fundadores de la catedral: Luis VIII y el obispo Sully.


  El crismón o "imago clipeata", es el monograma de Cristo (letras enlazadas con las que se simboliza un nombre), llevando esculpidas las dos primeras letras: X y P de su nombre. A veces, se le añade las letras alfa y omega, primera y ultima letra del alfabeto griego, que representan el principio y fin de todas las cosas, como se describe en el libro del Apocalipsis.
También aporta el dibujo de una estrella de seis u ocho puntas, que simboliza la expansión de lo divino en todas las direcciones. El número 6 se relaciona con el macrocosmos, e incluso con el verbo reencarnado, y el número 8 se vincula a la resurrección.
Generalmente, el crismón va encerrado en un círculo que representa al sol, aunque igualmente hay crismones en el interior de un cuadrado, como puede apreciarse en la iglesia de San Baudelio de Berlanga, en Soria.
Los crismones, aunque frecuentemente forman parte de las portadas, pueden por su simbolismo particular, encontrarse esculpidos fuera de las mismas.


  La imaginería (talla de imágenes sagradas) románica trabaja, en gran parte de su creación, dos temas principales: La Virgen con el Niño y el Crucificado.
El material utilizado en las tallas es preferentemente la madera, aunque también se realizaron tallas en marfil y en piedra.
Las imágenes talladas formaban parte de las iglesias y generalmente estaban colocadas en torno al altar. En ocasiones, estas imágenes se empleaban en actos litúrgicos como procesiones, e incluso algunas eran utilizadas como relicario, llevando en su interior un hueco donde se depositaba la reliquia, o un documento que aportaba datos de su consagración.

- La Virgen con el
Niño: La Virgen está representada de frente, recta, y sentada en una especie de trono. Éste puede llevar, en su parte posterior, unas bandas ocres y rojas que posiblemente tengan un carácter heráldico. La Virgen sirve como apoyo de su hijo, el Salvador, y las dos figuras mantienen un distanciamiento.
También se le talla al Niño de frente, sentado sobre las piernas de su madre, casi siempre en el lado izquierdo, bendiciendo con la mano derecha. En la izquierda suele llevar un libro o una bola que simboliza el mundo. Entre las dos imágenes no hay comunicación, ya que ambas miran de frente ajenas entre sí.
Algunas muy conocidas, son las catalanas: Virgen de Montserrat,
Santa Mare de Déu del Mont y la Virgen de Olp; en Andorra la Virgen de Meritxell.

- El Crucificado tiene 4 clavos como en el arte bizantino, es decir, dos clavos en las manos y dos en los pies, que están separados. Tiene el cuerpo derecho y los brazos horizontales. El rostro es inexpresivo, no demuestra dolor y está con los ojos abiertos. No ofrece sensación de peso y su actitud es triunfante.
Puede ser representado de dos formas distintas: El Cristo en Majestad (Rey de reyes), lleva larga túnica con mangas ("pallia" clásica) ceñida con un cíngulo (cordón de seda o de lino con una borla a cada extremo), con corona o con la cabeza desnuda, peinado con raya y bucles. El Cristo semidesnudo, con un pequeño faldón que va desde la cintura hasta las rodillas.
Hay que destacar el Crucificado de Caldas de Montbuy y la Majestad de Batlló (Museo Nacional de Arte de Cataluña, en Barcelona), éste último policromado con colores rojo y azul, y llevando la clásica túnica con motivos florales de estilo oriental.
De las imágenes talladas en marfil, sobresale el Crucificado de Don Fernando y Doña Sancha, actualmente en el Museo Arqueológico de Madrid.


  En los capiteles interiores se tallan más las escenas religiosas que en el exterior, donde se compaginan con escenas profanas. Los temas son muy variados; desde motivos geométricos y vegetales, a animales fantásticos (centauros, monstruos de dos cabezas...), animales reales (leones, lobos, pelícanos...), pasajes bíblicos, lucha entre animales y hombres (Daniel luchando con el león), fábulas de animales, escenas de la vida cotidiana (capiteles de Santo Domingo de Silos en Burgos, y los de Saint- Pierre de Moissac, en Francia). (Ver Arquitectura).


  Las marcas de labrado: Por lo general, la arquitectura románica es anónima, exceptuando algunos casos, como el de la Catedral de Santiago de Compostela, que fue llevada a cabo por los maestros Esteban y Mateo. El artista románico tenía una absoluta indiferencia por la fama y consideraba su trabajo no como una obra individual, sino colectiva, por lo que pocas veces firmaba sus construcciones.

Sin embargo, existen unos enigmáticos signos o "marcas de cantería", grabados en la piedra, cuyo significado aún es discutible. Estos signos aparecen en los sillares más sólidos y mejor trabajados, y solamente en algunos edificios religiosos, como es el caso del Claustro de Santo Domingo de Silos (Burgos), entre otros.

- Una de las teorías sobre su significado, es que se trata de lo que modernamente se denomina -marca registrada- como indicativo de una jerarquía técnica.
Es de destacar la Torre románica de la Catedral de Viviers (Francia), que en su primer piso tiene grabadas unas marcas muy especiales (nombres, apellidos, crismones, cruces, esculturas a bisel, etc.), sin ningún orden aparente.
- Otra teoría bien distinta, es la del arqueólogo francés Brutails, pues sostiene que los signos sencillos y de fácil diseño indicaban la forma y el orden en que debían ser colocados los sillares.
- La teoría de M. Dieron y Viollet-le-Duc, una de las más aceptadas, hace referencia a los signos como útiles de contabilidad y autoría. Además de servir para señalar el trabajo realizado por cada obrero destajista, se empleaba luego para cobrar el salario: “Pieza labrada y marcada, pieza cobrada”.
- Por último, comentar la teoría del arqueólogo A. Chastel, que después de muchos estudios, en especial de un reglamento redactado por obreros alemanes en el año 1459, y retrocediendo doscientos años atrás, llegó a la conclusión de que cuando un obrero llegaba a una obra o cantera, recibía del jefe del equipo un signo o marca personal que debía grabar en la piedra que él trabajara. Si este obrero abandonaba la obra perdía la marca, pasando ésta, posiblemente, a su sustituto.

Existen marcas sencillas que se repiten con frecuencia, como: letras mayúsculas, letras del alfabeto romano, letra capital o uncial, (Iglesia de Orcival en Francia) y otras más trabajadas y complejas con grabados especiales de las letras del alfabeto.
(Ver Arquitectura y Pintura y Grafismo).




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Grafismo
Relieve
Detalle
Capitel
Detalle (Portada de Saint Gilles)
Santiago el Mayor
Pórtico de la Gloria
Puerta de Platerías
Portada de Sangüesa
Portada de Ripoll
Tímpano de San Isidoro
Detalle (Portada de Vezelay)
Tímpano de Autun
Crismón de San Juan de la Peña
Crismón de la Catedral de Jaca
Santa Mare de Déu del Mont
Cristo de Batlló
Cristo de Doña Sancha
Capitel (Moissac)
Capitel (Silos)
Marcas de Cantería
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